Agnès Couret ha desarrollado un universo singular donde la piedra bruta se encuentra con la delicadeza del mundo animal. Tras una carrera dedicada a la música, se pasó al mosaico y lleva diez años explorando este material con una profunda sensibilidad. Utilizando piedra, vidrio y texturas naturales, crea obras vibrantes que cuestionan nuestra relación con los seres vivos y revelan el poder silencioso de las miradas animales.